INCIDE realizó un sondeo para conocer cómo han afrontado las sociedades de debate la crisis del Covid-19

Autor: Diego Fernando Duarte Leal

Fecha: 16 de abril de 2020

La cuarentena no ha sido un impedimento para que las sociedades de debate universitarias de Colombia continúen entrenando y disfrutando del debate como un pasatiempo y un espacio de aprendizaje. INCIDE realizó un sondeo entre las Universidades de Colombia con Sociedades de debate y encontró resultados positivos respecto a cómo se continúa debatiendo en tiempos de la crisis sanitaria. 

A pesar de que todas las sociedades de debate reconocieron que el confinamiento en sus casas ha afectado la dinámica de funcionamiento de sus actividades, el 90% de los grupos sigue realizando sesiones de debate con regularidad.  A pesar que debatir implique una interacción fluida entre sus participantes, el circuito colombiano ha estado acostumbrado a participar en torneos con virtualidad incluso antes de la cuarentena. La dificultad de transporte, la reducción de costos y la oportunidad de tener entrenamientos de alto nivel había preparado de antemano a los universitarios a lidiar con espacios de encuentro virtual, al menos desde 2016. 

No obstante, la cuarentena no ha dejado exenta a muchas sociedades de debate de obstáculos para seguir todas las actividades de acuerdo a sus calendarios. Varios eventos presenciales en los que debatientes participarían tuvieron que ser postergados, como el Torneo Panamericano, la Copa de Leones y el Torneo Rosarista de Debate. La conectividad no ha sido la mejor para todos y, en reiteradas ocasiones, algunos no han podido hacer parte de un debate virtual o de una clase. Muchos estudiantes deben compartir sus dispositivos electrónicos con otros miembros de su familia o simplemente no tienen la suficiente velocidad de conexión para mantenerse en una sesión de Zoom, Google Meets o Streamyard. Asimismo, el estrés que ha producido la crisis sanitaria también se ha visto reflejada en una menor participación de los estudiantes en actividades extracurriculares, que incluye a grupos como los de debate competitivo universitario.

A pesar de lo anterior, muchas actividades orientadas a aprender y verificar que se haya aprendido siguen su curso. Para mantener la motivación y distraerse de la cuarentena, muchas sociedades de debate han optado por mantenerse más activas en redes sociales y publicar sus actividades con más frecuencia. Otros grupos han intentado fortalecer los vínculos institucionales con sus universidades para que se les provean equipos como computadores o tablets y conexiones inalámbricas de internet por USB para no solo debatir, sino mantener sus clases universitarias. De la misma forma, otros grupos de debate han intentado mantener el contacto de manera más personal y dejar espacio en las sesiones para recordar que son un grupo unido y que las experiencias virtuales pueden tener un grado más humano que no haga tan duro recordar los abrazos, los saludos y las actividades presenciales. 

Hay una gran variedad de actividades que realizan los debatientes en cuarentena, de las que sobresalen principalmente hacer debates de práctica y asistir a talleres. Asimismo, una de las principales actividades que se ha visto más incentivada en el confinamiento ha sido la participación de torneos virtuales, que han empezado a organizarse más frecuentemente y han podido integrar a los debatientes colombianos con los de otras latitudes de América Latina y la península ibérica. Incluso algunos debatientes piensan participar en un torneo virtual panafricano que permitió un número limitado de participantes hispanohablantes. Con la posibilidad de debatir en español, inglés y portugués y de recibir talleres, incluso de personas del circuito angloparlante, los debatientes se mantienen activos y muy unidos.  

En conclusión, a pesar de que los días de la cuarentena sean un reto proporciones enormes, la comunidad de debate colombiana ha encontrado en la coyuntura una excusa perfecta para mantenerse unida, fortalecer los lazos de amistad y seguir aprendiendo de manera transversal a sus clases universitarias. El debate como herramienta pedagógica se mantiene más fuerte que nunca en los tiempos de la virtualidad y distanciamiento social.

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